Ya van 367 días, es decir, 8808 horas sin jugar, sin insertar la bendita tarjeta en una ranura de oro; aquella que te hace olvidar, solamente disfrutar. Pensar en que los números van aumentando con los sonidos y el giro de cada una de las líneas, benditos bonus que te hacen gritar y cuando no es así, créeme, que te sientes vacía. Vacía como una maquina sin electricidad como un casino cerrado por mantenciones.
Hace siete años que juego; siete años de los cuales solo uno me detuve. El casino se llevo mi vida y me trajo una completamente nueva, llena de deudas y perdiendo toda la fortuna que me dejó mi marido. Viajando por el mundo pero siempre cayendo en un nuevo casino, con gente nueva. Cuando ya no pude viajar me establecí como una jugadora nacional, me distancie de mi familia para unirme a una más grande, fantástica.
A todo esto vuelvo hoy, a mi familia, mi lugar. Nuevamente he recuperado lo que perdí y pienso seguir recuperando, quiero todo lo mío de vuelta y, claramente, olvidar. No volver a sentirme sola.
Estaba aburrida de la socialité, los matrimonios, las comidas, los eventos, lanzamientos, exposiciones, etc. La verdad nunca me daban un buen cahuin, nunca me entretenían con sus conversaciones sobre los hijos y sus futuras carreras, que el marido aquí y el otro por allá, todo bajo un estándar de lo socialmente correcto. Estaba segura que aunque pensaran cosas contrarias a las que hablaban, jamás lo dirían.
El casino era distinto, es aquí donde podría hablar de lo que quisiera, hablar de las familias pero de otra forma sin aparentar no saber lo malo que había en ellas. Decir que una que otra de sus hijas estaba embarazada y que no planeaba casarse, que el hijo era drogadicto y estaba internado, que no estaba de viaje por Europa; y así, podía hablar de sexo y de todo lo que se me antojara. ¿Y lo mejor? Con gente de mi misma clase, es decir, podía hablar de esa misma gente, pero de otra manera y, obviamente, ganando dinero en el proceso.
Cuando entre al casino ahí estaban mis maquinas, mis queridísimas maquinas. Antes de eso había echo un par de llamadas para ver a quien me encontraría nuevamente. Era obvio, todos seguíamos en las mismas, Miriam, Carlos, Mariela, Clara, Pedro pablo, Juan Andrés, etc.
Llevaba mis provisiones: cigarrillos, las galletas de soda ( no quería desmayarme si es que la cosa se ponía buena y no tenía tiempo para parar y comer algo) y dinero en efectivo. Primero fui por mi martini apple, tenía toda la lista preparada de los tragos que me serviría mientras jugaba, este era el primero.
Cuando llegue ahí, estaba vació. Fue como volver años atrás en ese momento todo se volvió silencio, solo escuchaba a mi maquina llamándome, esperándome durante todas esas horas perdidas. Tenia que ponerme al día, tenia que trabajarla y sacarle todo lo que me había quitado. Manos a la obra, es decir ¡dedos a la obra!
En dos minutos apareció la Mariela Pullman, que mujer más agradable, la echaba tanto de menos. Casi siempre jugaba la misma maquina que yo, es decir, la que estaba al lado, reíamos horas hablando cualquier estupidez o sobre cualquier persona.
Gracias a ella me puse al día con todas las copuchas de casino.
Bueno primero que todo la Mariela se caso de nuevo, es su tercer marido, yo siempre le dije que para que se andaba casando si ya no era tan mal visto vivir en concubinato y mejor al final los huevones si te aburren los echas cascando de tu casa, (si es que viven en tu casa). Además esta Mariela siempre se casa con tipos sedientos de sus billetes, que la terminan colapsando o sacándole un auto o un departamento.
Echo a su nana al final, la tenia “chata” igual llevaban años juntas, “si más que nada no la quería echar por el finiquito huevona, como 30 millones me salio la gracia, pero estaba aburrida de que me robara huevás. Mas encima se me mal acostumbro, se creía la señora de la casa, imagínate huevona ¡La señora!”
Había arreglado sus deudas de echo también había dejado de jugar un poco pero no tanto como yo, “no aguanto huevona, ¡me aburro! En la casa todo el día sin hacer nada, a lo mas mis ejercicios bancarios una que otra junta laboral con alguien, los arrendatarios, las acciones, que el abogado, tu cachay po’”.
La verdad es que la Mariela era un sol aunque a veces le daba la tontera y desaparecía, pero no era nada que se quedara en su casa. La patuda se llevaba al pololo o marido nuevo de viaje, pero bueno según ella me dijo “a este huevón le va bien, tiene varios negocios, de ropa parece. Bueno me da lo mismo, mientras sea bueno en la cama, estoy conforme, ¡te juro que es un caballo y un león juntos! Quedo molida cada vez que vuelve del sur de ver a sus papás, porque ¿no te dije? Su familia es del sur, pero bueno, mejor que se valla así me deja tiempo pa’ venir al casino”.
Y así con la Mariela. Me comentó un sin fin de cahuines interminables, yo creo que estuve más rato escuchándola que jugando, pero igual fue entretenido porque cada cahuín tiene su historia bien turbia detrás.
Me conto también de los Undurraga que parece que se estaban separando o los Larraín que uno de los hijos había desaparecido pero según ellos se había ido a Italia por una beca. Que la nieta de la Sarita Errazuriz había nacido y que el papa también había desaparecido, pero que este se había ido a Buenos Aires a trabajar.
La lata es que ya me habían dado las 4 de la mañana y se supone que mi vuelta al casino seria cortita si en todo ese rato me había gastado como un palo. Entonces le dije que me iba y que nos veíamos la próxima semana. Porque ahora trataría de ir una o dos veces a la semana al casino no mas.
Y como dice una tipa bien rara que sale en una serie que ve mi sobrina:
Xoxo,
Maquina 23


10 comentarios:
Ese es el encanto de los vicios autodestructivos.
Que siempre va a haber alguien que te acompañe y nos sirva de disculpa "En todo caso ella está peor que yo"
Saludos
Excelente!!
Es un vicio demasiado atrayente y absorvente... el que muchas veces te saka por un momento... te hace olvidar.. la realidad!
Saludos!
de la incertidumbre de saber si ganaras dinero o no.
Ojala logre comprender que la vida familiar y el cariño que su familia le pueda entregar es mas importante y valioso que esas maquinas y el dinero que ahi pueda ganar...
muy interesante el texto !!
felicitaciones !
se me corto el texto anterior .. ahora si:
me pareció muy interesante este texto respecto al vicio del casino, llegue a la página por casualidad y no pude evitar leerlo hasta el final. He conocido a varias personas adictas al juego y de verdad que es muy doloroso para las familias y aunque los adictos no se dan cuenta además de hacerles mucho daño a sus seres queridos, a veces no miden las concecuencias de las perdidas de dinero que durante su juego experimentan. Han quedado familias enteras en la ruina por un vicio como ese y la verdad es que me gustaria decirle al personaje que deberia tener eso en cuenta, quiza estar con su familia y disfrutar de esa vida familiar no la llenaba como el estar en el casino lo hace, pero hay otras formas menos dañinas para vivir esa adrenalina del momento previo al final del juego, de la incertidumbre de saber si ganaras dinero o no.
Ojala logre comprender que la vida familiar y el cariño que su familia le pueda entregar es mas importante y valioso que esas maquinas y el dinero que ahi pueda ganar...
muy interesante el texto !!
felicitaciones !
encontre excelente la historia...deja en evidencia que la ludopatia es un vicio, como cualquier otro, que te puede hacer perder buena parte de tu vida. Ademas latente en Chile como muchos otros paises. La forma de tratarlo en el artículo es simplemente excelente, porque permite sentirse identificado a los ludopatas sin necesidad de sentirse "discriminados". Ademas deja de manifiesto la posibilidad de dejar el vicio o de atenuarlo. Y destaca que entre entretención y vicio el umbral es difuso.
increíble cómo los vicios se van apoderando de la vida, pero qué sería de nuestras vidas sin ellos, no? entretenido y lúdico el texto haha besos.
no me ha tocado conocer gente cuyo vicio sea ser solidario, en todo caso no escupo al cielo.
Ese es el efecto nocivo que va transformando a las personas; una cierta especie de alienación, el azar se transforma ya no en una forma de incertidumbre, sino que, lo damos por cierto..no solo vamos a jugar y a divertirnos sino que también vamos a encontrarnos con esa nueva vida y faceta que nos persigue diariamente: el sentirnos ganadores. Un sonar de fichas y nos cambia la existencia, llegamos a comprar la felicidad en tan solo unas cuantas horas, pero desvanece en la medida que avanza nuestra ambición. Hoy en día las máquinas controlan muchas emociones, computadores, teléfono móbiles, etc, etc, etc...
esta al parecer da placer y felicidad, y perdónenme por la palabra a utilizar, pero como le llamo sería un "orgasmo robótico" lo que vive nuestra sociedad en los últimos veinte años.
Si esta bxeno
pero komo k algo falta
Ahhh, el casino.
Creo haber ido sólo una vez a jugar, en el sur si la memoria no me falla.
Tienes toda la razon que es un mundo paralelo al existente, el cual te atrapa y es dificil que te deje salir. Por un lado es bueno, te integras a un nuevo círculo de amistades y experiencias, pero lo malo es cuando dejas de lado todo lo que conociste.
Gracias por el post, sirve de enseñanza/ejemplo para muchos que estan en tu situación.
Greeting!
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