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14:23

De silla en silla

Publicado por iFraaan |


Es atroz esta cosa de terminar con una pareja, pero mucha más es tener que cambiar tu maquina tragamonedas. Porque no es cosa de llegar y sentarse en una y empezar a jugar; como se puede hacer con cualquier otro hombre. Hay que mirarlas, ver con que promedio sueltan los premios, ellas no son fáciles, hay que saber tocarlas, no es cosa de agarrar la palanca y tirar para arriba y para abajo, para arriba y para abajo…porque por mucho hacerlo puede que no te den nada, en cambios ellos siempre te dan y no hay que tirar mucho rato.

Ah! Y hay otra cosa más, ellos están siempre calientes, cuando te sientas sobre ellos ya sabes como van a estar, en cambio en una silla de tragaperras tienes que calentar el asiento, el pucho te lo fumas antes de terminar e incluso puedes hasta tomarte un traguito, ¡y todo al mismo tiempo! Si parecen el hombre soñado pero ellas son reales. Con ellas puedes seguir jugando aunque te tiren fichas, no como ellos, que cuando te tiran lo poco que tienen no sirven para más.

xoxo,

Maquina 23

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es interesante tu analogía y muy certera. Los hombres tienen esa vaga tendencia de "calentar el asiento" en una relación para luego volar al primer indicio de algo mejor o quizá hasta un problema.
Las máquinas realmente no traicionan.
Saludos y espero ver más entradas tuyas por acá, hacen mi tarde más entretenida.

Fichero ludopata dijo...

jajaja buenisima analogia maquina 23, la maquina es ma fiel y rendidora, aunque no siempre te haga ganar pero cuando te da algo sirve para mucho, asi como dicen q los hombres no siempre le dan el orgamos a la mujer, asique me parece que hay buenos puntos de comparacion que hacen de tu escrito una nalogia muy bien lograda, saludos

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