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18:37

Amor de mamá

Publicado por iFraaan |


Cartas, cartas y más cartas. Son el mejor símbolo que identifica el juego a mi parecer. Pero saben, hay algo mucho más atractivo y son las tragaperras, esto porque se produce una especie de romance entre el usuario y esas maquinas de corte rectangular. Claro, si uno tiene que mimarlas y entretenerlas hasta hacerlas vomitar de la emoción del vértigo. Esa es la forma que ellas tienen de expresar su felicidad, como los perros que mueven la cola de felicidad, ellas te vomitan.

Pero hay algo que incluso a mí me colma la paciencia, y no son esas maquinitas, no claro que no, son esos maravillosos seres que se sientan frente a ellas intentando entretenerlas. Más específicamente ese ser bruto, peludo y violento que sin delicadeza no sabe tratar a su máquina y sin paciencia se marchan. A mi parecer no son más que unos pobres diablos. Mi paciencia es tan grande que incluso por cada sesión en el casino soy capaz de adoptar a tres de estas “gorditas”, pero no es fácil, más allá de tener que entretenerlas hay que protegerlas, y de quién se preguntaran, de los peludos primates que se hacen los lindos y las viejas garzas que intentan sentarse frente a ellas. ¡Por dios! Pero que gentuza mas desatinada, ¿es que acaso no es suficiente poner todas mis pilchas repartidas en cada uno de los asientos a mi lado? ¡Hay dios!

En fin, esto es igual que ser madre, puedes tener la suerte de criar a un hijo que resulte un pan de dios y te entregue muchas felicidades en tu vida o te puede tocar un mequetrefe, insolente y rebelde que te da no más que problemas en la vida y te hace gastar millones en matriculas, partes y fianzas. Pero como les dije, es como ser madre y algunas como yo tenemos ese no sé qué, que nos hace entregar amor incondicional… ¡suéltame una ficha maquina de mierda!

16:43

Tips para el triunfo

Publicado por iFraaan |


El otro día mientras buscaba más casinos online para jugar (hacía mucho frío como para ir al casino tan tarde) llegué a una página bien chori en donde daban ciertos “tips” para jugar y ganar en los tragamonedas. Como ganar no es algo malo y me encanta, decidí leerlo y ver si me iba a servir o no. Primero partía con la consideración del porcentaje de pago que daba la máquina. Esto es bastante obvio, siempre hay que ir a las progresivas si quieres ganar mucho mucho, pero si no… una simple maquinita bastaría y que tenga un alto porcentaje de pago. ¿Yo? Siempre me voy a las progresivas, después de todo, ¿quién no quiere ser millonario?


El paso dos era también reconocido: jugar el máximo de monedas. Bueno, el que no lo haga no quiere ganar, porque esto es lo primero que hay que hacer. La Mariela nunca me pesca mucho cuando le digo eso, pero bueno… ahí ella, es su plata (y puta que tiene la huevona). El tercer consejo era bien raro… algo sobre seguir al ganador. Eso no lo haría, ya tengo mi máquina y me cargaría que viniese un principiante y me cage con mi bebé. Siguiendo, el cuarto consejo estaba bien, ya que mi máquina la encontré así. Buscando entre las pequeñas, con la Mariela encontramos estas dos ricuras que nos mantienen día y noche ganando.


La última simplemente es la que más recomiendo para aquellos que quieran triunfar en el casino, el “doble o nada”. Siempre me funciona y la verdad es que si uno va al casino tiene que tener en mente que la plata es efímera y puede que llegue más o se vaya. Es un pasatiempo entretenido que con la Mariela disfrutamos plenamente. El doble o nada realmente trae emoción a esos días en que necesitas más que nunca estar rodeada de elegancia y una máquina que mueve tu atención de todo lo que te rodea.


Aquí les dejo el link para que sigan los consejos y ganen mucha platita: http://www.onlinecasinospixel.com/5-tips-para-ganar-en-las-tragamonedas/

Xoxo,

Maquina 23.

14:23

De silla en silla

Publicado por iFraaan |


Es atroz esta cosa de terminar con una pareja, pero mucha más es tener que cambiar tu maquina tragamonedas. Porque no es cosa de llegar y sentarse en una y empezar a jugar; como se puede hacer con cualquier otro hombre. Hay que mirarlas, ver con que promedio sueltan los premios, ellas no son fáciles, hay que saber tocarlas, no es cosa de agarrar la palanca y tirar para arriba y para abajo, para arriba y para abajo…porque por mucho hacerlo puede que no te den nada, en cambios ellos siempre te dan y no hay que tirar mucho rato.

Ah! Y hay otra cosa más, ellos están siempre calientes, cuando te sientas sobre ellos ya sabes como van a estar, en cambio en una silla de tragaperras tienes que calentar el asiento, el pucho te lo fumas antes de terminar e incluso puedes hasta tomarte un traguito, ¡y todo al mismo tiempo! Si parecen el hombre soñado pero ellas son reales. Con ellas puedes seguir jugando aunque te tiren fichas, no como ellos, que cuando te tiran lo poco que tienen no sirven para más.

xoxo,

Maquina 23

12:38

La última de la Mariela

Publicado por iFraaan |


Ayer me llamo la Mariela, yo estaba acostada muerta de frio, este invierno se nos vino pesado, el clima esta harto raro, que hace calor o que hace frio, así no hay cuerpo que aguante. Además una ya no esta como para estos cambios tan drásticos de clima, bueno así esta el mundo hoy en día. La gente reclama que el clima y que el calentamiento global y todas esas tonteras pero nadie hace nada.

La Mariela andaba como alucinada con el cahuín que me teníaa. Me llamo harto tarde si, me dijo que el otro día no me había alcanzado a contar nada de los Undurraga, que no sabia nada del real motivo de su divorcio. Después de darme una cátedra de lo bien que lo había pasado con su gordo, que andaba como sediento, que ya no había sido un león o un caballo, que andaba como recién salido de una película porno. Luego me dijo que mi maquina le había dado premio a una vieja guatona llena de botox y un sombrero bien feo. Me dio una rabia monumental, la había empezado a trabajar y ya se la habían sacado. Yo sabía que tenía que ir más seguido al casino, que si me quedaba aquí en casa jugando a estos jueguitos de Internet mas encima sin plata real, no iba a recuperar nada.

El problema era el frio y la crisis que problema este el de la crisis, la culpa la tiene la gente que vota por gente harto “huevona” para que comande nuestro país, años del mismo gobierno y no aprenden.

Después de un buen rato de charla sexual y las posiciones que habían hecho que la Mariela tuviera múltiples orgasmos como nunca, aludiendo que este si era el indicado, me empieza a contar que la Martita de Undurraga se iba separar porque resulta que la muy tonta se había metido, a sus cincuenta años, con un jovencito de treinta, más encima inspector municipal, uno de esos que se encarga de inspeccionar los casinos.

Y eso no era lo peor, después de cinco meses de romance juvenil medio senil la tonta se aburrió y trato de cortarlo pero al tipo no le cayo muy bien la idea, así que empezó a ir a su casa la Martita estaba espantada, “el huevón llegando a su casa, y con el marido y todo adentro, ¡la huevá parecía teleserie! ¡La pobre martita no hallaba que hacer! Me imagino lo complicada que tiene que haber estado la pobre, que primero empezó con los llamados, que después con los chantajeo. La Martita ya no hallaba de donde sacar plata, hasta que llegó a su casa y ahí quedó la tendala’. El huevón roto fue a hacerle el escándalo delante de todos. Pero parece que nadie cacho mucho, así que la Marta lo que hizo fue seguir con este pelotas, por más de un año hasta que el Undurraga la pilló chanchito y ahí quedo la grande. Según me conto la martita el Undurraga no estaba muy de acuerdo con separarse que en una de esas la perdonaba, imagínate lo complica’ que tiene que estar esa pobre mujer, eso les pasa a las huevonas por meterse con rotos. Igual no querían hacer mucho escándalo y que quizás por eso el Undurraga terminaba perdonándola además, imagínate el orgullo de ese hombre.
Y así siguió la Mariela, al parecer la amorosa de la Mariela me traía suerte porque mientras yo jugaba en mis maquinitas virtuales, me subían y subían los ceros, lastima que la platita también era virtual.

Xoxo,

MAQUINA 23

10:01

El regreso

Publicado por iFraaan |


Ya van 367 días, es decir, 8808 horas sin jugar, sin insertar la bendita tarjeta en una ranura de oro; aquella que te hace olvidar, solamente disfrutar. Pensar en que los números van aumentando con los sonidos y el giro de cada una de las líneas, benditos bonus que te hacen gritar y cuando no es así, créeme, que te sientes vacía. Vacía como una maquina sin electricidad como un casino cerrado por mantenciones.

Hace siete años que juego; siete años de los cuales solo uno me detuve. El casino se llevo mi vida y me trajo una completamente nueva, llena de deudas y perdiendo toda la fortuna que me dejó mi marido. Viajando por el mundo pero siempre cayendo en un nuevo casino, con gente nueva. Cuando ya no pude viajar me establecí como una jugadora nacional, me distancie de mi familia para unirme a una más grande, fantástica.


A todo esto vuelvo hoy, a mi familia, mi lugar. Nuevamente he recuperado lo que perdí y pienso seguir recuperando, quiero todo lo mío de vuelta y, claramente, olvidar. No volver a sentirme sola.

Estaba aburrida de la socialité, los matrimonios, las comidas, los eventos, lanzamientos, exposiciones, etc. La verdad nunca me daban un buen cahuin, nunca me entretenían con sus conversaciones sobre los hijos y sus futuras carreras, que el marido aquí y el otro por allá, todo bajo un estándar de lo socialmente correcto. Estaba segura que aunque pensaran cosas contrarias a las que hablaban, jamás lo dirían.


El casino era distinto, es aquí donde podría hablar de lo que quisiera, hablar de las familias pero de otra forma sin aparentar no saber lo malo que había en ellas. Decir que una que otra de sus hijas estaba embarazada y que no planeaba casarse, que el hijo era drogadicto y estaba internado, que no estaba de viaje por Europa; y así, podía hablar de sexo y de todo lo que se me antojara. ¿Y lo mejor? Con gente de mi misma clase, es decir, podía hablar de esa misma gente, pero de otra manera y, obviamente, ganando dinero en el proceso.

Cuando entre al casino ahí estaban mis maquinas, mis queridísimas maquinas. Antes de eso había echo un par de llamadas para ver a quien me encontraría nuevamente. Era obvio, todos seguíamos en las mismas, Miriam, Carlos, Mariela, Clara, Pedro pablo, Juan Andrés, etc.

Llevaba mis provisiones: cigarrillos, las galletas de soda ( no quería desmayarme si es que la cosa se ponía buena y no tenía tiempo para parar y comer algo) y dinero en efectivo. Primero fui por mi martini apple, tenía toda la lista preparada de los tragos que me serviría mientras jugaba, este era el primero.


Cuando llegue ahí, estaba vació. Fue como volver años atrás en ese momento todo se volvió silencio, solo escuchaba a mi maquina llamándome, esperándome durante todas esas horas perdidas. Tenia que ponerme al día, tenia que trabajarla y sacarle todo lo que me había quitado. Manos a la obra, es decir ¡dedos a la obra!

En dos minutos apareció la Mariela Pullman, que mujer más agradable, la echaba tanto de menos. Casi siempre jugaba la misma maquina que yo, es decir, la que estaba al lado, reíamos horas hablando cualquier estupidez o sobre cualquier persona.

Gracias a ella me puse al día con todas las copuchas de casino.


Bueno primero que todo la Mariela se caso de nuevo, es su tercer marido, yo siempre le dije que para que se andaba casando si ya no era tan mal visto vivir en concubinato y mejor al final los huevones si te aburren los echas cascando de tu casa, (si es que viven en tu casa). Además esta Mariela siempre se casa con tipos sedientos de sus billetes, que la terminan colapsando o sacándole un auto o un departamento.

Echo a su nana al final, la tenia “chata” igual llevaban años juntas, “si más que nada no la quería echar por el finiquito huevona, como 30 millones me salio la gracia, pero estaba aburrida de que me robara huevás. Mas encima se me mal acostumbro, se creía la señora de la casa, imagínate huevona ¡La señora!”


Había arreglado sus deudas de echo también había dejado de jugar un poco pero no tanto como yo, “no aguanto huevona, ¡me aburro! En la casa todo el día sin hacer nada, a lo mas mis ejercicios bancarios una que otra junta laboral con alguien, los arrendatarios, las acciones, que el abogado, tu cachay po’”.


La verdad es que la Mariela era un sol aunque a veces le daba la tontera y desaparecía, pero no era nada que se quedara en su casa. La patuda se llevaba al pololo o marido nuevo de viaje, pero bueno según ella me dijo “a este huevón le va bien, tiene varios negocios, de ropa parece. Bueno me da lo mismo, mientras sea bueno en la cama, estoy conforme, ¡te juro que es un caballo y un león juntos! Quedo molida cada vez que vuelve del sur de ver a sus papás, porque ¿no te dije? Su familia es del sur, pero bueno, mejor que se valla así me deja tiempo pa’ venir al casino”.


Y así con la Mariela. Me comentó un sin fin de cahuines interminables, yo creo que estuve más rato escuchándola que jugando, pero igual fue entretenido porque cada cahuín tiene su historia bien turbia detrás.

Me conto también de los Undurraga que parece que se estaban separando o los Larraín que uno de los hijos había desaparecido pero según ellos se había ido a Italia por una beca. Que la nieta de la Sarita Errazuriz había nacido y que el papa también había desaparecido, pero que este se había ido a Buenos Aires a trabajar.

La lata es que ya me habían dado las 4 de la mañana y se supone que mi vuelta al casino seria cortita si en todo ese rato me había gastado como un palo. Entonces le dije que me iba y que nos veíamos la próxima semana. Porque ahora trataría de ir una o dos veces a la semana al casino no mas.

Y como dice una tipa bien rara que sale en una serie que ve mi sobrina:


Xoxo,

Maquina 23

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